Hemos observado cuáles son las características de un desayuno perfecto para comenzar el día, no es la cantidad que comemos de un grupo de alimentos, algo que ya hemos dejado claro, sino cual es la funcionalidad: fácil y rápido de preparar, rico en sabor y nutrientes saludables, saciante y, para los que desayunan fuera de casa, transportable. Pero si queremos ir más allá y promover un desayuno saludable entre la población, tenemos que dar muchos consejos prácticos
Para comenzar, aquí te dejo 10 consejos que te ayudarán a mejorar tu primera comida
El desayuno empieza en la noche anterior. Cenar en una hora temprano y ligero, además de irse a la cama pronto y dormir 7 u o 8 horas, favorece el descanso por la noche y que nos levantemos con el tiempo necesario para desayunar nuestros alimentos. Un buen desayuno comienza por levantarse descansado habiendo dormido las horas necesarias. Con que te pongas el despertador par de minutos antes de lo habitual debería ser más que suficiente. Si, además, te dejas parte de tus rutinas diaria organizadas la noche anterior, como la ropa que te vas a poner o la bolsa del gimnasio, tendrás mucho tiempo para dedicárselo a tu desayuno.
Organícese. Si quieres estirarle unos minutos más en la cama, puedes dejar parte del desayuno hecho la noche pasada. A lo largo del de este blog vas a encontrar numerosos ayudas para ahorrar tiempo y recetas que puedes dejar preparadas con tiempos. Sin embargo, aquí tienes algunas tips para empezar a poner en práctica hoy mismo. Si preparas un licuado de frutas, puedes congelar las porciones de fruta para una ración individual, ya peladas y listas para meter en la batidora. También puedes dejar macedonias de fruta hechas antes de irte a acostarte siempre que las conserves en recipientes bien sellado en tu refrigerador y te asegures de poner algún naranja o limón exprimido para evitar la oxidación de las frutas. Los vegetales caseros mantienen su refrescara perfectamente varios días en la nevera, como el hummus en todas sus variantes y puedes dejar avena en agua por la noche para hacerte un postre gachas o porridge. ¡Ah! Y recuerda que no hay nada más rápido y fácil que recalentar las sobras de la cena y utilizarla para desayunarte, si te apetece, correcto.
Desayuna cuando tengas apetito. hemos aconsejado anteriores mentes que es recomendable desayunar, no es algo que tenemos que hacer obligatoriamente al levantarnos de la cama como desacostumbre. Recuerda que una de las funciones del desayuno es romper el ayuno nocturno y proveer al organismo con nutrientes y proteína, energía para empezar nuestro día, alguna persona les cuesta consumir comida nada más levantarse. si se te hace difícil desayunarte a primera hora, o no tienes tiempo suficiente por la mañana, divide el desayuno en dos partes, o prueba con peque raciones durante la mañana. También esto promueve el apetito empezar con todas tus actividades diaria y dejar el desayuno para el final, antes de salir de tu hogar. Así te das tiempo a despabilarte del todo. También puedes llevarte los alimentos y tomarlo cuando te entre el apetito más adelante.
Comenzar el día con un buen pan con café, congelar tu pan preferido cortado a rebanadas dentro de una bolsa de papel es ganar tiempo y dinero. Congélalo de forma que puedas separarlas con un cuchillo y ponlo a descongelar en la tostadora. Aprovecha ese tiempo para seguir preparando el resto de los ingredientes de tu tostada, también puede hacer café.
Proteínas en la mañana o en el desayuno tienen como objetivo de favorecer el cuerpo durante el medio día. puedes incluir huevos, legumbres, pescados, lácteos o frutos secos. Olvídate de los embutidos, vienen cargados de grasa, sal y otro alimento de las que conviene alejarse.
El desayuno que contenga fibra. Cuanto más azúcar tenga tu desayuno, más fácil y rápido será de consumir, con lo que tendrás hambre. puedes añadir frutas y verduras, o escoges granos integrales frutos secos o incluso legumbres, estarás contribuyendo al aumento de fibra del desayuno, la cual ayudará a controlar el apetito mejor durante la mañana.
Preta atención a tu cuerpo. Si te has pegado un banquete la noche anterior y te levantas sin hambre, no pasa nada porque no desayunes o lo hagas luego. También puedes optar por hacer un desayuno más sube y ligero, con algo de fruta entera o un licuado, yogur o un simple café con leche. claro, si te levantas con poco apetito, escoge lo que te resulte menos pesado, pero asegúrate de que te aporta nutrientes saludables.
Aprovecha el desayuno para consumir verduras y frutas. Algo recomendado por los nutricionistas en el desayuno es la inclusión de fruta. Nunca estará de más promover el consumo de frutas y el desayuno es un buen momento para incluirlas. el yogur o en batido, las frutas por la mañana son una refrescante forma de empezar el día. La verdura también puede tener su momento a primera hora de la mañana. Algunas ideas pueden ir desde acompañar de tostadas o los sándwiches con rodajas de tomate, y unas cuantas hojas verdes (lechuga, rúcula, espinacas, etc.), rodajas de pepino o tiras de pimiento asado hasta preparar unos champiñones. además, esta última opción la puedes utilizar el fin de semana, que seguro que tienes más tiempo para darte un homenaje con un buen desayuno estilo inglés.
Tienes derecho a darte un buen desayuno de vez en cuando. ¿Cada cuánto tiempo? La verdad es que, si en tu concepto de «buen desayuno» entran el azúcar y las grasas de poca calidad, cuanto menos lo hagas, mejor. Recuerda que un buen desayuno no tiene por qué ser necesariamente pasado de caloría o dulce y grasiento. Puede ser simplemente un desayuno bien elaborado con ingredientes diferentes, junto a alguien especial en un lugar encantado.
Lo mejor del desayuno es que no hay normas. Hay vida más allá de los sándwiches y el fin de semana es el mejor momento para probar nuevas recetas. Lo importante es que lo disfrutes y te haga sentir bien.










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